Doña Laislada logró sacar adelante a su familia con la venta de menudencias
En la mañana del martes, tuvimos la oportunidad de conversar con una madre luchadora cuyo ejemplo de vida conmueve e inspira. Se trata de la señora Laislada Chilavert, quien desde hace 34 años se dedica con sacrificio a la venta de menudencias en la capital departamental.
Con humildad y perseverancia, recordó sus inicios, cuando recorría los distintos barrios de la ciudad a bordo de su inseparable bicicleta, herramienta de trabajo que aún conserva como símbolo de aquellos años de intenso esfuerzo. Día tras día, con sol o lluvia, salía en busca del sustento para su familia, sin perder nunca la fe ni la determinación.
Hoy, el fruto de su constancia es evidente. Gracias a la confianza y fidelidad de sus clientes, ya no necesita salir a ofrecer sus productos, pues son ellos quienes llegan hasta su domicilio en el barrio María Auxiliadora para adquirir las menudencias.
Pero su mayor logro va más allá de lo material. Con el fruto de su trabajo honrado, doña Laislada logró sacar adelante a sus tres hijos, quienes hoy son profesionales y se encuentran ejerciendo sus respectivas carreras, convirtiéndose en su mayor orgullo.