Cómo configurar tu Smart TV para evitar que se vuelva lento con el tiempo
El exceso de apps y funciones activas puede ralentizar incluso a los Smart TV más nuevos
Con el paso de los meses —y en algunos casos de los años— muchos Smart TV comienzan a mostrar un problema frecuente: menús lentos, demoras al abrir aplicaciones de streaming y respuestas tardías al usar el control remoto.
Contenido
- El exceso de apps y funciones activas puede ralentizar incluso a los Smart TV más nuevos
- Reiniciar correctamente: más importante de lo que parece
- Limpiar la caché: una solución silenciosa y efectiva
- Menos aplicaciones, mejor rendimiento
- Actualizaciones: necesarias, pero con criterio
- ¿Cuándo considerar un reinicio completo?
Aunque suele atribuirse este comportamiento a televisores “viejos”, en la mayoría de los casos el problema no está en el hardware, sino en la configuración y el mantenimiento del sistema. Con algunos ajustes simples es posible recuperar la fluidez original sin necesidad de cambiar el equipo ni recurrir a un técnico.
Los fabricantes diseñan los Smart TV para ofrecer una experiencia ágil desde el primer encendido, pero el uso cotidiano —instalación de aplicaciones, actualizaciones constantes, archivos temporales y procesos en segundo plano— termina sobrecargando un sistema que, a diferencia de celulares o computadoras, suele contar con recursos más limitados. Por eso, pequeñas tareas de mantenimiento pueden marcar una gran diferencia en el rendimiento.
Reiniciar correctamente: más importante de lo que parece
Uno de los errores más comunes es creer que apagar el televisor con el control remoto equivale a reiniciarlo. En la mayoría de los modelos actuales, esa acción solo activa el modo de reposo, manteniendo procesos abiertos en segundo plano que siguen consumiendo memoria.
Para realizar un reinicio real, lo recomendable es apagar el Smart TV y desconectarlo del tomacorriente durante al menos 30 segundos. Este corte total obliga al sistema a cerrarse por completo, liberar la memoria RAM y reiniciar todos los servicios desde cero al volver a encenderse.
Es una práctica simple —similar a reiniciar un smartphone cuando empieza a funcionar con lentitud— y puede mejorar notablemente la respuesta general del equipo.
Limpiar la caché: una solución silenciosa y efectiva
Otro factor clave en la lentitud de los Smart TV es la acumulación de archivos temporales o caché. Las aplicaciones de streaming almacenan estos datos para acelerar la carga de contenidos, pero cuando se acumulan en exceso —especialmente en televisores con poco almacenamiento interno— producen el efecto contrario.
Una caché saturada puede generar demoras, cierres inesperados de aplicaciones e incluso errores al instalar nuevas plataformas. Antes de pensar en una restauración completa del sistema, conviene realizar una limpieza selectiva.
Desde el menú de ajustes del televisor, se puede ingresar a la sección de aplicaciones y borrar la caché de aquellas que se usan con más frecuencia. Este proceso no elimina cuentas ni configuraciones personales y los archivos se regeneran automáticamente cuando la app los necesita.
Menos aplicaciones, mejor rendimiento
Instalar aplicaciones “por si acaso” es una práctica habitual que termina afectando el rendimiento del televisor. Cada app ocupa espacio y, en muchos casos, ejecuta procesos en segundo plano aunque no se esté utilizando.
Eliminar aplicaciones que no se usan libera almacenamiento y reduce la carga del sistema. En televisores con Android TV, Google TV u otros sistemas similares, esta limpieza suele tener un impacto inmediato en la velocidad de navegación.
Actualizaciones: necesarias, pero con criterio
Mantener el sistema operativo actualizado es importante para la seguridad y la compatibilidad con nuevas aplicaciones. Sin embargo, en modelos más antiguos, algunas actualizaciones pueden exigir más recursos de los disponibles, afectando el rendimiento general.
¿Cuándo considerar un reinicio completo?
Si, después de aplicar estos ajustes, el Smart TV sigue funcionando con lentitud extrema, recién entonces puede considerarse una restauración a valores de fábrica. Esta opción borra configuraciones y cuentas, pero devuelve el sistema a su estado original.
En la mayoría de los casos no es necesario llegar a ese punto. Un reinicio real, una limpieza periódica de caché y una gestión básica de aplicaciones suelen ser suficientes para mantener el televisor fluido durante años.
La lentitud no siempre es señal de desgaste irreversible. Muchas veces, solo indica que el sistema necesita un poco de orden para volver a responder como el primer día.
FUENTE INFOBAE